La gala de premios Esland (España-Latinoamérica-Andorra), celebrada este pasado domingo en el Palau de la Música de Barcelona solo confirma el hecho que los medios tradicionales quieren esconder y batallan para contrarrestar no solo en España, sino en el mundo entero: los nuevos medios de comunicación les han ganado mucho terreno en la industria de la comunicación y el entretenimiento, especialmente entre los más jóvenes.
En primer lugar, las plataformas de entretenimiento online como YouTube, Twitch, Facebook Gaming… han ido poco a poco aglutinando la audiencia juvenil, dejando a la televisión y la radio en un segundo plano y poniendo en peligro la supervivencia de estos medios de cara a un futuro no tan lejano. Algunos programas de televisión como El Chiringuito de Jugones u otros ya han establecido sus cuentas en estas plataformas para intentar asegurar su supervivencia. Sin embargo, la mayoría de las cadenas televisivas han apostado por complacer a sus audiencias más fieles, que comprenderían franjas de edad más longevas con programas de mucho recorrido televisivo como el programa más representativo de Telecinco: Sálvame.
Además, las celebridades que se han creado dentro de estas plataformas están alcanzando un público más adulto, especialmente el de padres y madres con hijos que acostumbran a consumir este tipo de contenido, y por lo tanto expandiendo aún más su imagen. En cambio, en los medios tradicionales como la televisión es ciertamente complicado observar alguna celebridad de una época anterior a la generación Z llegar a tener impacto alguno en las generaciones más jóvenes. Una excepción sería Belén Esteban, quién con sus “memes” en un gran número de vídeos en plataformas como TikTok e Instagram está consiguiendo consolidarse como una de las celebridades más conocidas de España.
En conclusión, si los medios como la televisión mantienen esta tendencia en un futuro no muy lejano se encontrarán que las nuevas generaciones los encontrarán obsoletos y los nuevos medios de comunicación suplirán todas sus funciones. Sin embargo, aún hay tiempo para rectificar.
Fet per: Tomás Heredia Monclús, 2n de Batxillerat B.

